smart cities

Cada vez oímos más hablar de las ciudades inteligentes. Las smart cities son una parte innegable de futuro, pero, también una realidad creciente hoy en día. Vamos a conocer un poco más sobre qué son y cómo funcionan las smart cities.

Como punto de partida, podemos decir que una ciudad inteligente es aquella que va a utilizar la innovación, el potencial tecnológico y todo tipo de recursos para un uso más eficaz. Con una orientación global al desarrollo sostenible que redunda en la mejora de la calidad de vida de los habitantes.

En cierta medida podríamos decir que hablamos de las ciudades del futuro. Pero, esto sería conceder poca importancia a los progresos que realmente ya se están dando en este sentido.

Por qué surge el concepto de Smart Cities

En primer lugar, debemos tener claro que no existe una única manera de entender la definición de ciudades inteligentes. Los conceptos se manejan de manera diversa, pero, prácticamente todos coinciden en el uso de la innovación y el potencial tecnológico como herramientas de transformación y mejora de la calidad de vida.

Es un hecho asumido, desde finales del siglo pasado, que resulta absolutamente necesario reinventar los modelos de habitabilidad de las ciudades. Las ciudades cada vez albergan más población, que a su vez cada vez demanda mayores niveles de servicios y necesidades.

Es comprensible por tanto que la importancia de esta reinvención de la habitabilidad sea prioritaria, y, de hecho, se esté llevando a cabo a pasos agigantados.

¿Cómo son las ciudades inteligentes o Smart cities?

Teóricamente, deben ser ciudades que sean capaces de aprovechar las tecnologías de la información y la comunicación para crear los mejores niveles de infraestructura posible. Esto contempla aspectos clave como el transporte público. Pero a su vez se extiende a cuestiones como la sostenibilidad y eficiencia.

Para todo ello debe darse una unión entre las tecnologías, las personas y la creatividad. Todo ello se orienta a generar herramientas que no sólo mejoran los aspectos que ya hemos citado, sino que también aumentan el valor de la ciudad.

En este sentido, y dentro de los planes que se estudian, se incluyen elementos como la inclusión de los habitantes en la vida pública de la ciudad. Pero, también, claves como la mejora de la distribución de recursos, y, modelos de administración más transparentes y accesibles.

Podemos caer en la tentación cuando se habla de ciudades inteligentes de generar una mirada exclusivamente tecnológica, casi futurista a lo que imaginamos. Sin embargo, la relación entre las personas y el modelo de ciudad es simplemente capital en este aspecto. La tecnología se concibe aquí simplemente como una herramienta que genere esa mejora generalizada de la calidad de vida, y también, los valores añadidos e incluso los valores a resaltar de la propia ciudad. Todo ello se concibe poco probable sin la inclusión de los ciudadanos.